sábado, 16 de septiembre de 2017

BEDIA Y CABARGA incendio el 25 abril 1932






Vista de la fábrica Bedia y Cabarga




Cuando el domingo comenzaron a llegar los automóviles que habían estado por la tarde en Oviedo, con motivo del partido de España y Yugoslavia, observaron que al otro lado de la bahía, probablemente en pueblo de Astillero, se había declarado un incendio de consideración.

En efecto, el fuego había estallado en Astillero, y el resplandor de las llamas se veía tan claramente desde Santander, que muchísima gente fue a los muelles para presenciar lo que parecía un verdadero volcán.

Sería la una y media de la madrugada cuando el sereno que estaba de guardia en los talleres de aserrar maderas de los señores Bedia y Cabarga, establecidos frente a la estación del ferrocarril de Bilbao, vio con espanto que todo el edificio era pasto de las llamas. Tan rápido fue el incendio, que el guarda se vio apurado para salvarse, y eso que conocía a fondo los almacenes, cuyas luces se apagaron de repente.

El guarda mencionado, avisó a los bomberos, que acudieron en seguida al lugar del siniestro, cuyo desarrollo era cada vez más impresionante.

Con los bomberos acudieron también fuerzas de la Guardia Civil, al mando del jefe don Antonio Gómez Robledo, las autoridades y numeroso público.

Como el incendio se propagaba con gran furia, el alcalde de Astillero, avisó a Santander para solicitar la ayuda de los Bomberos Voluntarios de esa, a donde llegaron rápidamente para ayudar a sus compañeros en la extinción del siniestro, lo que lograron después de varias horas de esfuerzo por tratarse de materiales fácilmente combustibles.

No se pudo averiguar las causas del siniestro, pues durante el día, como era domingo, se trabajó en los talleres. Se creía que el fuego fuera motivado por un cortocircuito del sótano de los talleres, por donde pasan los cables del alumbrado, y donde había almacenada gran cantidad de serrín y de maderas. Al parecer el fuego comenzó por esa parte del edificio.

El incendio se produjo en una de las naves de la fábrica de aserrar madera y construcciones  y se propagó a la nave inmediata, donde había instaladas varias máquinas, cepilladoras, aserradores, machihembradoras y varios ventiladores y otras diversas hasta el número de diecisiete que quedaron destruidas por el voraz elemento.

En el sótano de las naves había varias pilas de madera de pino, que quedaron reducidas a cenizas; también había preparada gran cantidad de obra hecha en los pisos de las citadas naves.

En el cuerpo del edificio de la primera nave, donde estaba el escritorio, se vía sostenida sobre el muro donde estaba emplazada, una caja de caudales nueva, en la que la Sociedad guarda los libros y documentos del negocio y hasta dinero de las operaciones del día.

El espacto exterior de la caja, denota la casi evidencia de que habrían sido destruidos los libros, o por lo menos quedado bastante deteriorados.

Otra caja de caudales se hallaba en el fondo del sótano, caída al derrumbarse el piso escritorio; se vía también varios ventiladores y maquinaria caída entre los escombros.

Las pérdidas se calcularon en unas doscientas mil pesetas, y lo mismo el edificio que la maquinaria y los talleres estaban asegurados.

Afortunamente, a la hora en que ocurrió el incendio, apenas soplaba el viento, pues de haber reinado el Sur o el Nordeste, como algunas veces ocurre, se hubiera propagado a las barriadas de casas de la calle de Fernández Hontoria, sin que hubiera podido evitarse.

Este incendio ha sido sin duda alguna, el más importante de todos los ocurridos en Astillero.

En la fábrica y los almacenes trabajaban treinta y cinco obreros, que de momentos se quedaron sin trabajo durante algún tiempo, además de la pérdida ocasionada a la Sociedad que tardarían un tiempo en recuperarse y volver a la anormalidad.

Las dos naves, maquinaria, como material y efectos de escritorio, se hallaban asegurados en dos Compañías, además de la existencia de maderas almacenada.

Hoy esta empresa sigue funcionando perfectamente con un buen número de empleados.







sábado, 9 de septiembre de 2017

ASTILLERO curiosidades



















Buscando cosas, nos podemos encontrar con curiosidades de todo tipo, en esta ocasión, he localizado una botella de Gaseosas Dirube y una botella de Lejía La Carmina.

Me supongo que exista muchas personas que las hayan conocido en esos años, yo, no recuerdo en mi época, pero es de entender, ni alternaba en los bares, ni tampoco hacia labores en casa.


Seguiremos buscando más.











1956 febrero 28



Por estas fechas, se publicaba esta noticia , relacionado con el problema del servicio de teléfono en Astillero.
















1956 febrero 24


Por estas fechas, se publicaba esta noticia de Guarnizo.














1956 febrero 16


Por estas fechas, se publicaban noticias de Astillero
















1956 febrero 11


Por estas fechas, se publicaba noticias del Taller Escuela Sindical de Guarnizo, donde asistieron muchos alumnos de los pueblos de Astillero y Guarnizo.














1956 febrero 9


Por estas fechas, se publicaba estas noticias de Guarnizo















1956 febrero 8



Por estas fechas, se publicaba estas noticias de Astillero















sábado, 2 de septiembre de 2017

ASTILLERO bomberos voluntarios (III) - 1931-1935









Por las fechas de junio de 1931, se había editado la Memoria Anual del Cuerpo de Bomberos Voluntarios de Astillero-Guarnizo.

Se hacía constar en dicho documento el desamparo en que se encontraba el Cuerpo, y de la escasez de material con que contaban.

Reorganizada la Sociedad y merced a la labor de su presidente, don Luis G. de Rozas y de todos los señores que formaban el Consejo de Administración, de los propios bomberos y a las constantes aportaciones de sus socios protectores, pudieron realizar grandes mejoras, siendo las más destacadas adquirir uniformes y calzado para los bomberos; una motobomba, con motor ocho c.v. de 25.000 litros por hora; dos camionetas, capaces para el transporte de 25 hombres y otros materiales como: potentes linternas eléctricas...

En la Memoria se consignaban los nombres de los bomberos, que eran 25, todos obreros y el de los señores socios protectores, que sumaban 128.

(ya me gustaría conseguir esta Memoria)

En el año 1932, se produjo un siniestro en Guarnizo, donde intervinieron los Bomberos Voluntarios de Astillero-Guarnizo y en el que, como consecuencia del desplome de un muro que cayó sobre ciertos bomberos, resultaron lesionados Angel del Castillo, Fidel Díaz y Luis Molino, este último de bastante gravedad.

Providencialmente no ocurrió algo más grave, porque momentos antes, se habían separado de aquel sitio los demás compañeros, que acudieron, al salvamento de los heridos.

Días después se inició una suscripción a favor del bombero Luis Molino, a la que todos los convecinos respondieron admirablemente, alcanzando una respetable cantidad.



En noviembre de 1932, se declaró un incendio en el vapor "Fernando" que se hallaba amarrado a una de las escolleras de la ría, propiedad del industrial, Ignacio Vega Gorostegui, que le había adquirido recientemente para desguazarle.

Ante el temor de que el fuego pudiera tomar mayor incremento y se propagara al depósito de maderas de Bedia y Cabarga, se avisaron al Cuerpo de Bomberos, que acudió con la mayor rapidez con la bomba automóvil, y picando agua de la ría, pudieron lograr la completa extinción, después de una hora.

La pronta intervención de los bomberos, pudieron evitar la posible explosión de varias botellas de oxigeno que se empleaban para el desguace y que se hallaban en el barco, evitando una posible desgracia.



El domingo 26 de marzo de 1933, en un día nuboso, se celebró la fiesta en honor de los Bomberos Voluntarios de Astillero, que conmemoraban el trigésimo aniversario de la fundación del Cuerpo.
A las diez de la mañana, comenzó a despejar el tiempo y la lluvia, para quedar un espléndido día de fiesta.

El Cuerpo de Bomberos Voluntarios con todo su material, brillante como ascua de oro y con sus uniformes impecablemente limpios, en correcta formación, hicieron acto de presencia, conducidos por su jefe, don Angel Díaz Toca, frente a los balcones de la Casa-Ayuntamiento, donde se encontraba el alcalde, señor Gómez, varios concejales, y unos cuantos señores invitados al acto.

Un gentío enorme acudió a tomar parte en el merecido homenaje.

Revistado el Cuerpo por las autoridades y por el presidente de su Consejo de Administración, el señor don Luis G. de Rozas, éste dirigió a los bomberos breves palabras de agradecimiento, exhortándoles a seguir, con el mismo entusiasmo y desinterés, su obra humanitaria y utilísima para sus convecinos.

A continuación, y como premio a su constancia, se impusieron las siguientes condecoraciones: Medalla de oro, a don Angel Díaz, jefe y a don Carlos Rodriguez, brigada, que llevaba de servicio ininterrumpido treinta años; medallas de plata, al brigada, don Ramón del Castillo, y bomberos don Hilario San Emeterio, don José Lorenzo, don Luis Molino, don Anselmo Cabrera, don Francisco Fernández y don Agustin Sedano, quienes contaban con más de quince años de servicio; medallas de bronce, a los bomberos, don Florencio Calderón, don José López Solís y don José Garcia Villegas, por llevar más de siete años en el Cuerpo.

Este acto simpático y conmovedor fue subrayado con una ovación clamorosa y prolongada.

Terminadas la revista e imposición de medallas, los bomberos realizaron varios ejercicios, con la pericia a lo que ya estaban acostumbrados, y después, entre repetidas ovaciones del público, se retiraron a su parque.

A la una de la tarde se celebró el banquete, dedicado al jefe de bomberos, señor Díaz y brigada señor Rodriguez, fundadores del Cuerpo, acto al que concurrieron setenta comensales.

El alcalde, don Gabino Gómez, brindó con frases de verdadero cariño para los homenajeados y de gratitud y alientos para cuantos integraban la benéfica institución.



En abril de 1933, el Consejo de Administración del Cuerpo de Bomberos Voluntarios, había adquirido cien metros de manguera, de superior calidad, y había provisto a todos los bomberos de cinturones de seguridad y de caretas protectoras de las mejores marcas, con lo que evitarían posibles riesgos en su intervención, en los incendios y servirían para que sus servicios serían más eficaces.



El 28 de abril de 1933, los bomberos voluntarios, exhibieron un simulacro de asalto a la casa ocupada por el Banco Mercantil y aprovecharon para presentar su nuevo vehículo Chevrolet, que conducía don José Apraiz.

Por la tarde, hicieron un recorrido hasta Parbayón, para comprobar el vehículo y llegaron alcanzar velocidades de hasta 80 km.



En la mañana del jueves 10 de noviembre de 1934, se declaró un violento incendio en la fábrica de Celuloide (S.A.) situada en la calle de la Esperanza y de la que era uno de los principales accionista y propietario, don Eugenio Cortabitarte.

A las nueve y diez de la mañana, una de las chicas que en dicha industria trabajaba en la confección de sonajeros y todas las clases de trabajo relacionado con celuloide, al enchufar la corriente, produjo un cortocircuito, que prendió rápidamente en el celuloide y que debido a la gran cantidad de acetona que allí había, el fuego se extendió rápidamente.

Con la mayor celeridad acudieron en seguida los bomberos, al mando de su jefe, don Angel Díaz Toca, con todo el material existente, empezando a atacar el fuego por diferentes puntos a la vez.

Después de los trabajos llevados a la práctica por los Bomberos que tuvieron que luchar, con la pobreza de las bocas de riesgo existentes, vieron premiados sus esfuerzos con la sofocación del incendio, logrando salvar el edificio y otros anexos a él.

Toda la maquinaria así como materiales existentes quedaron destruidos, calculándose que las pérdidas pasaron de los 20.000 pesetas.

A lugar del siniestro acudió desde los primeros momentos el actual alcalde, señor Quevedo y las autoridades, así como una gran cantidad de público.

Debido al siniestro quedaron sin trabajo temporalmente unas cuantas obreras, algunas de las cuales perdieron sus ropas en el incendio.

Hubo de elogiar la brillantísima labor de bomberos.



Por enero de 1935, los Bomberos poseía un magnifico Parque que ocupaba toda la capacidad de los dos locales del ala izquierda del edificio de la Casa Ayuntamiento, que era muy superior a la del anterior Parque, con la doble ventaja que, además de la amplitud, el emplazamiento del nuevo en línea con la carretera, al que se había abierto una puerta capaz para poder entrar y salir con libertad y amplitud las bombas automóviles.

Todo ello gracias a la Corporación que correspondió a la petición formulada del presidente y señores directivos del benemérito Cuerpo.



En abril de 1935, se declaró un incendio en una tejavana situada en la calle Industria, propiedad del industrial don Antonio Maza, acudiendo rápidamente los Bomberos Voluntarios y la Guardia Civil.
Los bomberos realizaron grandes esfuerzos en los trabajos de extinción del fuego y a estos trabajos también cooperaron de manera eficaz los obreros de la Campsa, cuya factoría estaba enclavada en dicha calle.

El fuego alcanzó a una cuadra, también propiedad del señor Maza, quemándose varios envases y otros enseres, calculándose las perdidas en el siniestro en unas 6.000 pesetas.



El domingo 1 mayo 1935, frente al Ayuntamiento se procedió a verificar una revista al abnegado Cuerpo de Bomberos Voluntarios de Astillero-Guarnizo, al frente el jefe, don Angel Díaz Toca, a presencia del señor presidente de dicha institución, don Luis Gutiérrez de Rozas.

Fueron invitados las autoridades civiles y militares a dicho acto, el cual revistió los caracteres importantes de la significación tan meritoria a dicho Cuerpo, dispuestos siempre a ofrendar sus vidas, exponiéndose a los propios peligros, que se multiplicaban inesperadamente en los voraces elementos del fuego, tengan o no tengan agua para sofocarlo.

Por estas fechas el Cuerpo contaba con diversos elementos de extinción, mejor material y más abundante y moderno.

Entre ello, una camioneta nueva, con todos los adelantos que exigían las necesidades: camioneta-enciclopédica, que servía para el traslado rápido y seguro los bomberos, llevando a la vez, todo el material de extinción, tales como escalera, mangas, cubo portátil, picos, hachas, cuerdas y diversos artefactos necesarios.

Además lleva a remolque con suma facilidad la bomba, que tan buenos servicios prestaba.

Se trataba de camioneta marca Chevrolet.

Este vehículo era propiedad de don Francisco López, con la matricula S-4909 y en fecha 19 de enero de 1935, paso a propiedad de Bomberos Voluntarios de Astillero, firmando como comprador en su nombre el señor Angel Díaz.

El domingo, por la mañana, salió del parque, el nuevo vehículo, conducido por don José Apraiz, llevando 25 hombres y a su jefe y con los compartimentos llenos de material de incendios y a remolque la bomba, descendieron por la Planchada y subiendo después la cuesta para estacionarse frente al Ayuntamiento.

Allí se encontraban numeroso público para examinar el nuevo vehículo.

Los bomberos hicieron un simulacro de asalto a la casa ocupada por el Banco Mercantil.

Más tarde hicieron un paseo con la camioneta adquirida hasta Parbayón, para probarla.

Entre la numerosa concurrencia figuraba el alcalde, señor Quevedo y algunos concejales, juez municipal, señor Lama; tenientes de Carabineros y Guardia civil, señores Cecilia y Alonso; administrador de Correos, señor Peñacorba; señores maestros nacionales, representaciones de algunas industrias y el Consejo de Administración de estos Bomberos.



El 12 de mayo de 1935, en los campos de Astillero, a las once de la mañana se jugó  un partido amistoso entre los bomberos de Astillero y los de Santander.

Los equipos alinearon:

Bomberos de Santander: Pio; Herrera, Martinez; Luis, Vallina, Garcia; Mariano, Peña, Pérez, Ojeda y Benet.

Bomberos de Astillero: Martinez; Díaz (F), Garcia; Giráldez, San Martin, Hazas; López, Cuevas, Díaz (D), Rodriguez y Sierra.

Hubo un gran ambiente para presenciar este partido donde se disputaron un magnifico trofeo.



En la fecha 20 de enero de 1943, el vehículo S-4909, se le hace varias modificaciones solicitando los bomberos Ramón del Castillo (brigada) y Angel Diez (jefe) los permisos de circulación para la matricula S-6759.


De este vehículo, que se consideraba desaparecido o desguazado, ya podemos decir que existe y alguien conoce su paradero.













sábado, 26 de agosto de 2017

ACADEMIA PUENTE en Astillero








1. Maza - 2. Joaquin Vega - 3. José Luis Garcia - 4. Martinez - 5. Pepa (familia Pose) - 6. Carmina (morcillera) - 7. Moreno - 8. Marile Preciado - 9. Viota - 10. Fernando Saiz Cotera - 11. Pazos - 12. Zalo Secadas - 13. Cebrecos - 14. Quevedo - 15. Gelín Moncada - 16. Simón de Liaño - 17. Miguel de Maliaño - 18. Navedo - 19. Chuchi Higuera - 20. Casuso - 21. Monchi Casuso - 22. Paula Lavado - 23. Carrera - 24. Vicente Vega - 25. Pascual de San Salvador - 26. Repiso





La ACADEMIA PUENTE fue fundada por don GUMERSINDO PUENTE LLATA en Santander, donde se dedicaron a la enseñanza en diferentes niveles y especialidades

En 1950 abrió otra Academia en Astillero, en un local situado entre las calle Navarra e Industria, debajo del edificio propiedad de Fetina, para pasarse luego a otro local enfrente, hoy ocupado por la Gestoría Ayllon.












En 1959, se traslado a su nueva ubicación, calle Avenida de España nº 22, construyendo un edificio para seguir con su actividad dedicada a la enseñanza.

En su primer local, daba clases a niños y niñas, que procedían unos del Colegio San José y otros del Colegio Calvo Sotelo, que al cumplir una edad seguían sus estudios encaminados al comercio.

Después ya en la calle  18 de Julio, hoy Avenida de España, nº 22, continuaron con la misma enseñanza, incorporándose otras asignaturas y al mismo tiempo ampliando el alumnado, que procedían tanto de Astillero, Guarnizo, Maliaño, San Salvador...

La Academia o después Colegio, ha tenido distintas reformas en su edificio, siempre ampliándolo para acoger a los alumnos que cada vez eran mayor los que se venían matriculando

Muchos fueron los alumnos que estudiaron en esta Academia.

Algunos de sus  profesores conocidos fueron: Rosendo, José Lezcano, Faustino Repiso...

Yo estuve estudiando en la Academia, poco tiempo, tras terminar en el Colegio San José pasé a la Academia como un salto más en mis estudios, para continuar ya en Santander, en esta misma Academia.




Mis recuerdos son de los profesores y de mis compañeros, pero más de la bolera que existía en la azotea del edificio, donde algunas veces he jugado a los bolos.

Mi hermano fue alumno de la Academia en el local de la calle Navarra.

En 1994, la titularidad del Centro fue cedida por los herederos del fundador a un grupo de profesores que desde entonces dirigen el Centro, creando para ello la empresa "Colegio Puente III, S.L."

Hoy el Colegio es un centro PRIVADO-CONCERTADO de carácter seglar, que con su dedicación por la enseñanza han conseguido que sea un referente más por la Educación en Astillero.












(foto cedida por Alberto Sancha)


Curso 1951-1952

Éramos de Astillero, Guarnizo, Liaño, Villanueva, La Concha, Parbayon Escobedo, Maliaño, Pontejos, Gajano.

En ella, empezando por la izquierda tenemos a D.Benjamin, Salmón?   Lipín Echevarria, de la Concha, Sierra (de Gajano), ¿Quini Obregón?, Cuartas, mi menda, Paquito Navedo, Miguel Angel García (el panadero), uno de Parbayón, Don Rosendo, en la fila del medio y por la izquierda: Jose María Fernandez (el hermano mayor de Ricardo), Nicanor (de Parbayón) los dos siguientes no los identifico, Quevedo (que se fueron a Madrid),?,Bezanilla de Escobedo, de los tres siguientes no los recuerdo.  Las chicas son, también por la izquierda, la de "La Consolación", Pili Fernández (panadera) Rosina de Maliaño, Clarita Ortiz, Felisin Montes, Gelina (creo) García, la de Ballestas).


(foto cedida por Vicente Uslé)

Curso 1960-1961



Curso 1959-1960












sábado, 19 de agosto de 2017

UNION CLUB temporada 1952-1953


foto sellada con fecha 1953


1 - Lipe Arteaga
2 - Justo Mazo
3 - familia de Castillo
4 - Marcelina Vellido
5 - Marcelina, hermana de Nando Garcia
6 - Hermana de Arturo Hierro




El 28 de septiembre de 1952, dio comienzo el Campeonato Regional de Primera Categoría, con la participación de los equipos de Santoña, Cayón, Laredo, Nueva Montaña, Barreda, Buelna, Naval de Reinosa y el Unión Club de Astillero.

Para esta temporada el Unión Club, se había reforzado  con estos nuevos jugadores, Casuso, Lanza, Mendi, Ernesto, Jenaro, Torre, Vallina, Martinez, Gancedo,. Blanco, Lopez, Trueba

Más, los de la anterior temporada, José Luis, Gómez, Herbosa, Garcia, Hondal, Vega

Durante el campeonato, el Unión Club cedió al Rayo de Cantabria a sus dos jugadores más destacados, Mendi y Torre, a cambio de algunos jugadores juveniles rayistas


El 28 de septiembre de 1952, el Unión Club inició el campeonato, con una derrota de 5-0 en los campos de Santoña. (Santoña 5 - Unión Club 0)

El 5 de octubre, jugaron en Astillero, el Unión Club y la Naval de Reinosa, con el resultado de 1-2 a favor de los reinosanos.

El 12 de octubre, en Los Corrales, se enfrentaron el Unión Club y el Buelna, terminó el encuentro 2-1, a favor de los locales.

El 10 de noviembre, en Astillero, el Unión Club perdió por 3-5, ante el Barreda.

El 16 de noviembre, en Laredo, jugaron el Laredo y el Unión Club, venciendo los locales, por 5-1.

El 23 de noviembre, en Astillero, se enfrentaron el Unión Club y el Cayon, terminando el encuentro con empate a uno. En los astillerenses debutaron los refuerzos del Rayo, Vivar y Bascuñana.

El 30 de noviembre, en Montaña, jugaron el local contra el Unión Club, venciendo aquellos por el resultado de 6-0.

El 22 de diciembre de 1952, en Astillero, se enfrentaron el Unión Club y el Santoña, perdiendo los astillerenses por 0-2.

El 28 de diciembre, el partido que se iba a enfrentar en Reinosa, entre la Naval y el Unión Club, se suspendió por encontrarse el campo de futbol con más de cuatro centímetros de nieve.

El 1 febrero de 1953, en Astillero, el Unión Club perdió por 0-2, contra el Buelna.

El 15 de febrero, el Unión Club venció al Barreda en Astillero, por 4-0.

El 22 de febrero de 1953, el Unión Club derrotó al Laredo, en su campo por 3-2. fue una de las sorpresa de la jornada.

El 1 de marzo, en Reinosa, jugaron la Naval el Unión Club, venciendo los locales por 2-1. Este encuentro correspondía al aplazado en su día por el temporal.

El 15 de marzo, en Cayón, jugaron el Unión Club y el Cayón, con el triunfo de los locales por la mínima (2-1).

El 29 de marzo, en los campos de Astillero, venció el Nueva Montaña al Unión Club por 0-1.

Esta temporada el Unión Club quedó el último de la clasificación, con un partido ganado, un empate y doce perdidos.

Marcaron 12 goles y en contra 41 goles.

Debió ser una mala temporada, para el Unión Club.










viernes, 11 de agosto de 2017

ASTILLERO atraco a los Bancos Santander y Mercantil el 21 de marzo 1934








El 21 de marzo de 1934, se efectuó dos atracos en este mismo día, primero al Banco Santander que se encontraba situado en el edificio de la calle San José nº 2, que aún permanece y que estuvo instalado la Zapatería Margut.

Después, al Banco Mercantil, que se encontraba en la calle San José nº 27 y que hoy es la oficina del Banco Santander.

Acontecimiento que llamó la atención en la provincia y que tuvo a la Guardia Civil en alerta durante varios días, hasta que cerraron el expediente, al no encontrar ni atracadores ni el botín robado.

Los hechos ocurrieron así, según la prensa santanderina, en los atracos a ambos Bancos.

Los atracadores abandonaron tranquilamente el Banco y montaron en el automóvil que les esperaba a la puerta, despareciendo a gran velocidad.

El director y los empleados, así como los clientes, permanecieron encerrados por espacio de un cuarto de hora, al término del cual, fueron puestos en libertad por el encargado de las obras de las escuelas que se estaban construyendo a pocos metros del Banco. Este señor pasaba ante las oficinas y observando que algo anormal debía ocurrir, entró y no viendo a nadie, recorrió todas las dependencias hasta dar con los empleados encerrados.

Pronto llegaron desde Santander, el director del Banco de Santander, son Emilio Botín y el subdirector, don Gabino Gómez, enterados de lo ocurrido.

La oficina tenía un pequeño "hall" y una mampara de vidrio en los mostradores del Banco. Dentro se halla el despacho del director, comunicándose con el resto de las dependencias por una puerta vidriera. A la izquierda, junto al muro, la caja de caudales, a cargo del cajero.

Verificado el arqueo, se notó la falta de cuarenta y ocho mil pesetas en billetes del Banco. Los asaltantes no quisieron cargar con la plata de la que había varios miles de pesetas, sin duda porque el peso era una enojoso impedimento.

Simultáneamente al asalto al Banco de Santander, se estaba perpetrando otro en las oficinas de la Sucursal del Banco Mercantil.

El hall de esta oficina, es más amplio. Mide unos diez metros de fondo por cuatro de ancho. En uno de los ángulos de la mampara, hay una pequeña puerta de acceso a las dependencias. A la izquierda de la entrada se halla situado el despacho del gerente.

Aunque no está completamente aclarado, parece que también eran cuatro los asaltantes. uno de ellos se quedó a la puerta, haciendo que leía un periódico, mientras los tres restantes tomaban estratégicamente las ventanillas encañonando a los empleados.

El director del Banco Santander, don Severiano Setien, explicaba a la prensa, como había sido los hechos:

" Serían aproximadamente las cuatro y media o cinco menos cuarto de la tarde. Me hallaba yo en mi despacho donde me dedicaba a ultimar las operaciones del día, cuando me vi sorprendido con la presencia de un sujeto, casi un muchacho. Vestía traje oscuro, gabardina y tenía la boina puesta. No se cubría el rostro, y con la mayor serenidad, pero también con la mayor energía, me dijo:

¡Manos arriba! ¡Ni una voz ni tocar el timbre de alarma ni el menor movimiento! ¡A la menor sospecha, le levanto la tapa de los sesos!

La escena se repitió en todas las ventanillas. Por cada una de éstas y eran tres, una de la Dirección, otra de la Intervención y otra de Caja, apareció una pistola y detrás sonó una voz profiriendo idéntica amenaza.

Como carecíamos de pistolas a nuestro alcance, levantamos las manos en alto. Y los empleados nos fuimos, por natural instinto de defensa, agrupando. Entonces penetró un muchacho joven, de pequeña estatura, también armado de una pistola, y, enérgico y resuelto, nos dijo:

Sin bajar las manos, sin dar el menor grito, sin oprimir el timbre de alarma, todos al retrete.

Cumplimos la amenazadora orden y mientras tanto los atracadores estratégicamente, se disponían a apoderarse del dinero. Para ello hicieron la siguiente distribución: uno se colocó en la puerta; otro, situado frente al grupo que formábamos los ochos empleados, nos amenazaba con su pistola, y los otros dos se apoderaban del dinero.

Pero, ¿la caja estaba abierta?

Si; estaba abierta, porque existe esa costumbre y porque es precisamente la hora de realizar todas las operaciones de caja, guardando en ésa la recaudación del día, el dinero que traen los cobradores...

¿De manera que se fueron a la caja?

Sí; pero no debió satisfacerles lo que veían, porque uno de ellos vino donde estaba el grupo, preguntó quién era el cajero y cuando se lo dijimos, obligó a Anastasio Oria, a que les acompañase hasta la caja. "

En el momento del atraco, llegó a la sucursal del Banco de Santander y penetró tranquilo y resuelto, hasta una de las ventanillas, don Julio Fernández Barros. De pronto se encontró encañonado por una pistola y una voz amenazadora, le decía: " Por aquí, sígame, con las manos en alto y sin hacer el menor movimiento  ". Don Julio Fernández Barros cumplió la orden y con las manos en alto atravesó las oficinas y se sumo al grupo.

Poco después llego el notario de Astillero, don Gelso Romero. Y se repitió la operación. Con las manos arriba tuvo que incorporarse al grupo, mientras los atracadores seguían su labor.

En ese momento llegó a la sucursal del Banco, don Rafael Arnaiz, conserje de la Orconera.

- Vengo a imponer...

Los ladrones no le dejaron continuar

- ¿Cuánto? venga....

Don Rafael Arnaíz, un poco sorprendido, se quedó mirando al que le preguntaba, y le dijo:

- Son sesenta pesetas. Fruto de mis ahorros...

El atracador, se mostro indulgente.

- Tenga, nosotros no queremos dinero de pobres. Pero pase usted al grupo. Y hacia el lavabo fué también el conserje de Orconera.

 Mientras los atracadores se apoderaron de todo el dinero, en billetes y en plata -de ésta una gran cantidad- y salieron.

La salida fue de película policiaca. Con las pistolas apuntando al grupo, andando hacia atrás, y uno de ellos con una sonrisa de satisfacción, de triunfo.

Montaron en el automóvil que les aguardaba y salieron huyendo.

¿Cuánto fué lo robado?

De una manera exacta, no puede afirmarse, pero la primera operación de arqueo demuestra que pasa de cuarenta y ocho mil pesetas y que se aproxima a cincuenta mil.

La oficina del Banco de Santander, en esos momentos, se encontraban los siguientes empleados:

Don Severiano Setién, director; don Angel Sainz de la Maza, interventor; don Anastasio Oria, cajero; don Luis San Millán, don José San Emeterio, don Pedro Corral y don Pedro Taborga, auxiliares..

Ya en el Banco Mercantil, la prensa consigue entrevistar al director de la Sucursal. Ante la presencia de los consejeros que habían traslado desde Santander y del director del Banco, don Luis Catalán y el consejero don Paulino Garcia del Moral.

El Director cuenta los hechos ocurridos:

"  En el momento del atraco y un poco antes, una joven, hija de don Juan Cobo, comerciante de Boo y don Celestino Quintanal, hijo de la señora viuda de Quintanal, de Maliaño, oí una voz femenina. Reconocí que era la de esa joven. Luego oí, otras voces, que me eran extrañas; pero no lo di importancia. Más de pronto se abrió la puerta de este despacho y me encuentro con que, un sujeto avanza, resuelto y decidido hacia mí, con una pistola en cada mano. Y poniéndomelas sobre el pecho, me dice: " Si da usted una voz, un grito; si hace un movimiento o toca un timbre, le mato "

Era un hombre fuerte alto, grueso, vestido con traje marrón y cubierta su cabeza con una boina. A cara descubierta me dijo:  "Abandone usted el despacho, y a unirse con todos donde les encerremos ". Levanté los brazos y me dispuse a obedecer. No había otro remedio. Estaba desarmado y la decisión del atracador era resuelta.

Mientras otro atracador armado de una pistola, cuidaba la puerta y otros dos, penetrando por la de personal, se internaban en las oficinas diciendo a los empleados:  "Manos arriba; pero en seguida". 
Y todos obedecieron y se agruparon.

Ya unidos, los atracadores nos empujaron, junto con los clientes al archivo, y seguidamente comenzaron a despojar la caja.

El que vigilaba se creyó en el caso de darnos una explicación:

- Como ustedes verán sabemos que nos jugamos la viuda, y porque lo sabemos, nada nos importe ni nos amedrenta. Estamos dispuestos a llevarnos todo cuanto haya, y si ustedes dan un paso o piden auxilio o hacen un movimiento sospechoso, los que se la juegan son ustedes.

Uno de ellos, el que parecia dirigir la operación, no conforme con el dinero que encontraron en caja, pidió el libro de la misma.

- ¡No estaría conforme con el saldo de caja!

Poco después abandonaban la sucursal, llevándose un saco con 5.000 pesetas en plata, que pesaba 25 kilos.

En aquel momento extrañados de lo que sucedía, penetraron en la sucursal, don Enrique Díez Palazuelos y otras varias personas. Pero ya era tarde. Los atracadores habían desaparecido.

En la oficina se encontraban en esos momentos, los empleados, don Enrique Azcué, director; don Gabino Sete, interventor; do  Carlos Loyo, don Calixto Moncada; don Rafael Lanuza, don Gumersindo Vázquez y don Valentín Sobrino.

Las sucursales de ambos Bancos levantaron el acta de arqueo, que les permitió conocer la cantidad robada.

Esta fue, aproximadamente: 48.000 pesetas al Banco Santander, y 78.000 pesetas, al Banco Mercantil.

Pero ambas financieras estaban aseguradas contra robo por atraco y por ello les será resarcida dichas cantidades.

La calle donde están situadas las sucursales, era la más concurrida de Astillero.

En el momento de comenzar el atraco pasó frente a ellas un tranvía, el de las seis menos cuarto, sin que les preocupase a los atracadores lo más mínimo que les viesen los viajeros.

La distancia de una a otra sucursal era de cien metros.

Por entonces en la carretera de Beranga, muy cerca de Praves, casi al coronar la cuesta de Jesús de Monte, habían sido encontrados maniatados los choferes, José Fernández Pardo y Luis Fernández, conductores de los automóviles 5135 y 5406, matriculados en Santander.

Fue el 21 de marzo, a las tres menos veinte, dos individuos alquilaron el taxi conducido por Luis Fernández, para hacer un viaje a Beranga. Junto a los Almacenes El Norte subió en otro taxi, un individuo ocupando el asiento delantero, junto al chofer.

El auto tomó la dirección de la carretera general, subiendo por Cuatro Caminos, donde se detuvo a tomar gasolina.

Siguieron viaje hasta Beranga, donde los ocupantes les ordenaron detenerse. Rápidamente sacaron las pistolas y conminaron al chofer a bajarse y monte arriba les maniataron.

Lo mismo hicieron otros tres sujetos con José Fernández

Apoderados de los automóviles, se trasladaron al Astillero, donde les esperaban otros dos individuos. Divididos en dos grupos, realizaron los atracos en un plan combinado y preparado con gran precisión.

Tras realizar el atraco y con el botín, tomaron dirección de Santander, llegando a Cajo, junto a las tapias de la finca del doctor Morales, donde decidieron abandonar los automóviles y trasladarse en tranvía hasta Santander.

El día 22 muy de mañana, fueron encontrado dos sacos conteniendo bastante cantidad de dinero en plata. En seguida se supuso que fue la que robaron los atracadores en Astillero, y que, al tener que abandonar los automóviles para huir, la habían dejado, con objeto de no tener esa dificultad, que además de impedirles el andar cómodamente, les iba denunciando su paso. Uno de los sacos, el mayor, contenía 4.440 pesetas y el otro, 1.912, pesetas.

Tras realizar los arqueos contables en las cajas de ambos bancos, las cantidades exactas robadas fueron:

De la sucursal del Banco de Santander, 26.372,60 pesetas. De la sucursal del Banco Mercantil, 78.861,78 pesetas, de éstas 5.000 pesetas en planta y calderilla.

Cuando penetraron los atracadores en la sucursal del Banco de Santander, un empleado de Bedia y Pérez, llamado Manuel Bedia y Bedia, acababa de hacer entrega de mil quinientas pesetas, y se le estaba extendiendo el oportuno resguardo. Este señor fue también se incorporó al grupo de encerrados.

Un joven de Astillero, Antonio Velasco, que se encontraba con un carro a la puerta de la fábrica de alpargatas de la señora viuda de Palazuelos, en las inmediaciones del Banco Mercantil, conversando con otro joven, llamado Enrique Diego. Algo extraño debió observar el joven Velasco, por cuanto dijo a su compañero que algo anormal debía ocurrir en el Banco, pero cuando vieron salir a los ladrones con un saco de dinero y emprender la fuga, Enrique Diego avisó rápidamente, por teléfono, al cuartel de la Guardia Civil.

Estos jóvenes pudieron dar las señas de los atracadores, a los que vieron, y uno de ellos fue el que tomó el numero del automóvil.

El atraco se venia planeándose desde hacia días. Unos empleados de la Compañía de tranvías que prestaban el servicio entre Santander-Astillero, habían advertido que todos los días salían dos sujetos en el tranvía de las diez, con dirección a Astillero. Ya en este pueblo, permanecían solamente una hora.

Otro detalle: Viajaban en asiento distintos, no se hablaban, ni una sola vez durante el recorrido, pero uno de ellos pagaba invariablemente, el billete de ambos.

Parece ser, que este asunto, quedo olvidado, no llegaron a localizar a los atracadores y menos recuperar el dinero robado.