viernes, 21 de julio de 2017

Vapor NUEVA MONTAÑA






En febrero de 1917, hubo una noticia que causo gran impresión especialmente en Astillero, fue el hundimiento del vapor santanderino "Nueva Montaña" , en cuya tripulación se encontraba el segundo maquinista de Astillero, Enrique Hevia.

Pronto llegaron las noticias, de que se encontraba a salvo y que regresaría en breve a su pueblo.



El 5 de febrero de 1917, se confirmaba el hundimiento por un submarino del vapor "Nueva Montaña", noticias que llegaron a Santander, causando el disgusto consiguiente.

"Nueva Montaña" significaba para Santander el porvenir, la nueva vida de progreso industrial, de febril actividad, de producción incesante, de bienestar, de prosperidad, de riqueza. Y esas dos palabras "Nueva Montaña" que encierran las más legitimas esperanzas, los más vivos afanes de Santander, estaban, trazadas en el casco de un buque, en el fondo de los mares. Y no sólo se había hundido ese vapor, sino que el cargamento de carbón que iba a traer de Inglaterra ya no vendría, y si el carbón llegase á faltar en los Altos Hornos, esta industria se vería precisada a interrumpir su producción, y la Montaña Nueva sufriría las consecuencias de todas estas contrariedades.

Desgraciadamente el rumor que anunciaba el torpedeamiento del vapor santanderino "Nueva Montaña" tuvo plena y oficial confirmación.

La matricula de Santander sufrió una nueva e importantísima baja con la pérdida del hermoso vapor de la Sociedad Altos Hornos.

La noticia del torpedeamiento llegó por un telegrama del capitán del barco, expedido en Lorient  el día 30 de enero, a las 17,45 h., que decía "Equipaje sauvé Vapeur coulé parsous marin", que, literalmente traducido, dice: "Tripulación salvada, vapor hundido por submarino".

En las oficinas de los consignatarios del vapor torpeado y en la de Nueva Montaña, no habían recibido más noticias que la del primer telegrama.

Como la tripulación del Nueva Montaña, es en su mayor parte de este puerto, fueron numerosísimas las personas que desfilaron por la casa consignataria pidiendo noticias del naufragio.

A todos se les contestaba que la tripulación se hallaba a salvo y que se hacían las gestiones oportunas para repatriarla.

Se creyó que el Nueva Montaña debió ser torpedeado ese domingo por la tarde o por la noche, a cien millas al Sur de Ouessaul.

El Nueva Montaña salió del puerto el día 20 enero, a las seis y media de la tarde, conduciendo en sus bodegas 2.800 toneladas de mineral para Newcastle.

Su capitán, señor Garcia, tenía orden de atravesar la zona peligrosa donde se supone fue hundido el barco, durante la noche.

Como el capitán, don Manuel Aguirre, se vio obligado a quedar en tierra, este viaje, aquejado por una enferme3dad, iba mandando el barco el primer oficial, don Deogracias Garcia, de Santander, componiéndose la tripulación del personal siguiente:

Oficiales: don F. Maximiliano Villanueva y don Gumersindo Triguero, montañeses.
Maquinistas: don Carlos Videa, vizcaíno; don Eduardo Hevia, montañés y el ayudante, Miguel Alboitir,
Mayordomo: Domingo Casiano, vizcaíno.
Contramaestre: Fulgencio Carpintero, vizcaíno.
Carpintero: Agustin Alvarez, montañés.
Cocineros: Luis Uzquieta, vizcaíno y Guillermo Aguirre, montañés.
Fogoneros: José Ostolaza, Gregorio Hormaza, Juan Martinez y Antonio Gordía; vizcaínos.
Paleros: Francisco Ibañez y Luis Jerez, montañeses.
Marineros: Angel Carpintero, Luis Fernández y Ramón Iriarte; vizcaínos; y Pio Berbes, asturiano.
Mozos: Pelayo Arteche, vizcaíno y Ruperto San Emeterio, montañés.
Camarero: Hipólito Ibargüen y marmitón, Domingo Legarreta; vizcaínos.

El vapor fue construido en Sunderland el año 1891, botándose al agua con el nombre de "Tarragona" y pabellón inglés.

Después cambió de nacionalidad y de nombre, abanderándolo los nuevos propietarios en Grecia y navegando con el nombre de "A.D. Rydoniefs".

En 1914 se transfiere la propiedad al armador Embiricos y se matricula con el nombre de "Antonias Embiricos".

El 14 de junio de 1916, entra en Newcastle y con un completo de carbón arriba a Santander, el día 22, sin más novedad, todo su engalanado arriba. Atracó en el Cuadro, al lado de los que iba a ser nuevos compañeros de matrícula, "Asón" y "Maria". El buque se abanderó en Santander y tomó el nombre de "Nueva Montaña", quedando con casco negro y chimenea roja con coronamiento negro. Estos colores, pasando los años, los cambió la empresa en otros buques de su flota adoptando la chimenea totalmente negra con rectángulo blanqui-rojo partido en diagonal la parte superior blanca y la inferior roja y en cada parte con colores inversos las iniciales N y M.

Fue adquirido por la Sociedad Nueva Montaña en el mes de mayo del año 1916, pagando por el, 52.000 libras esterlinas.

Antes de este último viaje, que hacia el número siete de los realizados con pabellón español y matricula de Santander, estaba asegurado en 67.000 libras, elevándose a 82.000 libras su seguro.

Al retorno de este viaje, el Nueva Montaña, tenía que entrar en dique para hacer algunas reparaciones de importancia y sufrir la revisión reglamentaria del Lloyd.

El cargamento mineral que conducía al ser hundido estaba asegurado en 3.000 libras esterlinas.

Las características del barco eran: 275 pies de eslora; 38 de manga y 17,7 de puntal, con un calado de 19 pies y medio.

Desplazaba 2.030 toneladas de registro bruto, 1.295 neto y 3.100 de carga.

Por la línea de Bilbao llegaron el día 4 de febrero,  en el último tren el capitán y los tripulantes montañeses del vapor de esta matricula "Nueva Montaña".

En la estación, además de las familias de estos marinos, esperaban el gerente de Nueva Montaña, señor Cortines, los consignatarios del vapor torpeado señores Dóriga y Casuso y bastante público.

Los náufragos, según manifestaron al descender de los coches, venían muy agradecidos de las atenciones que para ellos habían tenido los tripulantes del vapor noruego "La France" por el que fueron recogidos y á las autoridades de Lorient, así como del veci-cónsul de España en aquel puerto francés, pues unos y otros les atendieron cariñosamente.

El primer oficial del Nueva Montaña, don Mariano Villanueva, amablemente se refirió algunos detalles interesantes de la nueva hazaña de los germanos, que ha restado a nuestra ya mermada matrícula uno de sus mejores y más necesarios buques.

"Tras salir de Santander, y ya en altar mar, fuimos abordados por el submarino alemán y ordenándoles arriar una ballenera y llevarles la documentación para que ellos la examinasen.

La orden fue obedecida inmediatamente y con cuatro marineros me dirigí al submarino, que seguía aguantándose en el mismo sitio donde había emergido.

Cuando llegamos al buque al comandante Hans Rose,  que no tendría más de treinta y cuatro años y vestía el uniforme de la Marina de su país, tomó de mis manos la documentación diciéndome que le siguiese.

Bajamos al cuarto de derrota, un pequeño camarote con algunos libros y aparatos náuticos y una mesita, en la que había extendido y clavado con chinches un mapa de la costa francesa.

Sobre aquella el comandante del submarino revisó la documentación y encarándose después conmigo, en inglés chapurreado, me preguntó qué clase de carga y destino llevaba el Nueva Montaña.

No había terminado de contestarles cuando me hizo una seña con mano, dándome a comprender claramente que iba a echar a pique nuestro barco.

Mis ruegos no fueron atendidos por el marino germano, á pesar de que le ofrecí bajo palabra del barco, que no hundiese el barco y retrocederíamos a Santander con el cargamento.

Entonces pregunté al comandante el número del submarino y éste, sonriéndose me contestó que el 200.

En nuestra ballenera embarcó el oficial y dos marineros con bombas y mechas para encender éstas, y a remolque del submarino nos dirigimos a nuestro barco.

Cuando el bote se separó del submarino y atracó al costado del Nueva Montaña ya había sido arriada del vapor la otra ballenera y con ella se encontraban varios marineros.

El oficial alemán obligó al maquinista a subir a bordo para que les ayudase a colocar las bombas en la máquina, y al contramaestre a abrir las escotillas para hacer igual operación en las bodegas.

Minutos después precipitadamente abandonamos todos el buque, embarcando en las balleneras y dirigiéndonos al submarino. El comandante de éste, que desde la torrecilla presenciaba el abandono del Nueva Montaña, mandó que los tripulantes, excepto dos que debían que darse en los botes para gobernarlos, bajamos a las cámaras del buque.

Poco tiempo después oímos algunos detonaciones y momentos más tarde cuatro cañonazos.

Era que el submarino había cañoneando nuestro barco porque las explosiones de las bombas no fueron suficientes para echarle a pique.

Hasta las once de la noche permanecimos a bordo del buque y allí conseguimos averiguar por un marinero alemán, que hablaba el castellano que el submarino era el "U-53" que había operado algún tiempo en aguas norteamericanas y que hacía diez días que recorría aquellas aguas.

A las once, cinco horas después de embarcar en el submarino, recibimos orden de saltar a los botes.

La operación fue bastante peligrosa, ¡había bastante marejada y las olas pasaban por encima del buque!

Cuando embarcamos en los botes ya estábamos calados hasta los huesos.

Y allí nos dejó el submarino, bregando con el temporal y aferrados de frio.

A las cuatro de la mañana divisamos próximo un vapor y encendiendo cerillas conseguimos pronto llamar la atención de sus tripulantes.

A fuerza de remos, aunque nuestras fuerzas eran ya bastante escasas, nos aproximamos al vapor que la previdencia nos deparaba.

A las cuatro de la madrugada del día 30,  los recoge el mercante noruego "La France" y los lleva a Lorient, en donde desembarcan todos sin más novedad que el susto y la fatiga de la peripecia.

Tras rendidos por la fatiga y tan aterrizados de frio nos hallábamos con los tripulantes de "La France" que era el barco salvador, tuvieron que ayudarnos a subir a bordo.

Las balleneras quedaron al garete, llevándoselas la mar.

En el barco noruego fuimos acogidos cariñosamente, dándonos café y atendiéndonos como mejor pudieron"

"La France" les condujo a Lorient, donde permaneció dos días en el Arsenal la tripulación y a la oficialidad se nos alojó en una fonda.

El amable oficial terminó repitiéndoos que no olvidarían el buen trato que tripulantes y oficiales recibieron.

Desde esta localidad, se trasladaron el día 1  a Saint-Nazaire, donde fueron atendidos por el cónsul hasta despedirles para España.

Se hospedaron en una fonda de Saint Nazaire, con nombre francés y su propietario de nacionalidad desconocida. El precio del hospedaje era de siete francos diarios, el menú de lo más deleznable y el hospedero, un tipo originalísimo que hablaba español.

Los náufragos en esta fonda, las pasaron  negras, como vulgarmente se decía.

Desde Saint Nazaire viajaron los tripulantes a San Sebastián y después a Bilbao, para regresar a sus casas.

Y así fue, el vecino de Astillero, ENRIQUE HEVIA, pudo llegar sano y salvo y fue recibido con gran alegría por sus convecinos.












viernes, 14 de julio de 2017

PASEO MILITAR DEL REGIMIENTO DE VALENCIA a Astillero






El 10 de junio de 1910 por la mañana, un batallón del Regimiento de Infantería de Valencia, realizó un paseo táctico militar por Astillero, que consistía en desalojar de Boo a las avanzadas del enemigo y del Astillero, al resto de la fuerza enemiga.

En la operación se demostró la excelente instrucción que tenía el Regimiento.

Durante la estancia en Astillero, comieron la oficialidad con el coronel y los jefes del cuerpo, en el Hotel de la Confitería, donde luego hicieron un poco de baile.

El día estuvo lluvioso, el regreso lo hicieron en tren, llegando a Santander, a las cuatro de la tarde.




La foto que publico, tiene señalada la fecha del 19 de septiembre de 1914 y no he localizado esta noticia en ningún periódico. (pudiera ser incorrecta la fecha señalada o bien no se dio ninguna noticia en la prensa de la llegada del Regimiento a Astillero)




El 16 de junio de 1917, la fuerza del Regimiento de Valencia de Santander, se dirigieron al pueblecito de San Salvador, formando cada batallón una compañía, más otra de ametralladoras en instrucción con su material y ganado.

El Comandante del primer batallón mandón la fuerza.

Los soldados fueron con traje de kakiros y correaje completo, manta y morral, con una muda y esclavina, plato y cuchara.

Las compañías llevaron sus camillas, asistiendo el practicante con la cartera sanitaria y médico de servicio.

Salieron a las seis de la mañana del cuartel y por la carretera nueva llegaron a San Salvador, donde hicieron descanso.

A las doce del mediodía, regresaron al Astillero, donde comieron rancho para regresar a las 4 de la tarde, al cuartel.




El 19 de abril de 1919, al mando del teniente coronel don Vicente Rodriguez Jimenez, parte de las fuerzas de infantería del Regimiento de Valencia, se trasladaron a las doce de la mañana al pueblecito de Astillero, llegando a las dos y media de la tarde.

En este pueblo permaneció la tropa un buen rato, regresando de nuevo a Santander.

Cerca de Muriedas esperaron el paso de la tropa, el coronel del Regimiento, don Rafael Villegas Montesinos, á quien acompañaba el capitán ayudante, don Miguel Burgües.

A las seis retornaron las fuerzas a Santander, desfilando por la Avenida de Alfonso XIII y Paseo Pereda, regresando al cuartel de Maria Cristina.




El 20 de septiembre de 1920, a las cinco de la mañana, las fuerzas del Regimiento de Valencia, formando un batallón, bajo la base del primero, realizó una marcha militar al pueblo de Astillero.

Al mando de las fuerzas el teniente coronel don Adolfo Roca Lafuente y comandante don Manuel López y López, al frente de los cuales, a la unce, desfilaron brillantemente por la población.



Era muy habitual en esos años, las visitas del Regimiento de Valencia a Astillero, bien por las fechas que se producían huelgas y especialmente en las de los mineros,. Acudían para apaciguar los ánimos de los obreros.

Y otras, en su mayoría, eran simplemente como exhibición de las propias tropas, que dirigía el coronel don Casto Campos Guereta, natural de Astillero.








jueves, 6 de julio de 2017

ASTILLERENSES en el Racing de Santander 1946




(del libro Astillero-Historia Gráfica)
Unión Club año 1946

Cubano - Martinez - Modesto - 
Casuso - Macario - Felipe




Una vez terminado la temporada 1945-46, el Real Santander, se preparaba para la 1946-47.

El 5 de mayo, en los campos del Rayo, se enfrentaron el Rayo Cantabria contra el Real Santander, para la Copa Diputación.

Las condiciones del terreno del campo del Rayo, no se prestaba para muchas florituras, ni por dimensiones ni por el mal estado del campo.

Pero hubo en cierto modo entusiasmo por ambas partes y destellos de buenas jugadas. Los jugadores del Rayo se entregaron con ardor y no consistieron que el conjunto realista pudiera dominar el partido.

El juego estuvo bastante movilidad y los racinguista fueron los que prodigaron más los tiros a meta.

En la primera parte, el Real Santander ejerció su superioridad, marcando dos tantos, uno de tiro de Casuso que rebotó en el palo y penetró finalmente en la red y otro de un centro de Liano, rematado de cabeza por Felipe, que jugó ese domingo de delantero centro.

En la segunda parte el encuentro resultó más movido. A los pocos minutos, en una buena jugada Moro aprovechó un pase de los medios para disparar a placer y lograr el tercero de los racinguistas.

En esta segunda parte,  Martinez, que permutó con Timimi el puesto de delantero centro, aprovechó un pase de este último,  para marcar el tanto de la honrilla.

Y con el resultado de tres a uno favorable al Real Santander, terminó el encuentro.

El Real Santander presentó un equipo de circunstancias, en el que como figuras a observar actuaron los regionales, Macario, de medio derecho y el Cubano, de extremo izquierda.

La actuación del medio astillerense convenció por el entusiasmo y buena colocación de que dio muestras. El extremo al que se dio poco juego, hizo cosas igualmente aceptables.

Estos jugadores esperaban nuevas oportunidades, pero en terreno más apto para la prueba y arropados entre jugadores titulares.

La nota característica de la actuación del Rayo fue el entusiasmo de que dieron muestras todos los jugadores.

Arbitro acertadamente el colegiado señor Camus y los equipos formaron así:

Rayo: Cano; Blasco, Irureta; Tete, Orizaola, Saras; Ciuco, Argos, Timimi, Martinez y Juliuco.

Real Santander: Martinez; Paquito, Casamichana; Macario, Casuso, Modesto; Llano, Moro, Felipe, Lorín y Cubano.


El domingo 16 de junio, en los Campos de Sport del Sardinero, se enfrentaron el Real Santander y el Tanagra.

No existía mucho interés por ver este encuentro y los aficionados que acudieron al campo era por ver la actuación del nuevo jugador medio centro, Ayesta.

El partido terminó con el resultado de tres a dos a favor del Real Santander.

Arbitro sin complicaciones el colegiado señor Rafael Garcia y los equipos se alinearon así:

Real Santander; Martinez; Casamichana, Paquito; Casuso, Ayesta, Macario; Liano, Amado, Moro, Lorín y Casuso.

Tanagra: Fede; Cavadillas, Bilbao; Mickey, Barcena, Yusta; Braceras, Pila, Pérez, José y Carral.

Para la temporada 1946-1947, el Real Santander había dejado en libertad a siete jugadores, entre ellos Martinez, Casuso.

Por esas fechas el Real Santander, se encontraba formado la plantilla para hacer frente a la nueva temporada.

Para ello, organizaron partidos con jugadores prometedores que jugaban en la Regional, como eran los unionistas, Macario y Cubano.


Es interesante ver en la alineación del Real Santander aunque sea en partidos amistosos, seis jugadores astillerenses como son Martinez, Macario, Casuso, Modesto, Felipe, Cubano.



La Federación Astur-Montañesa y a propuesta de la Delegación Provincial, había concedido premios por la temporada terminada 1945-1946 y que habían sido merecedores de los mismos.

Estos premios consistían en material deportivo.

Por la Segunda Categoría Regional, fueron premiados estos equipos:

Al Deportivo Numancia, un equipo completo con botas; Unión Club de Astillero, un equipo sin botas; Royal C.F., once pantalones; Unión Deportiva, un balón completo.

Por comportamiento de los equipos durante la temporada: Unión Club, once camisetas; Royal C.F., un balón completo.

A los equipos que jugaron el Torneo Federación:

R. Sociedad Gimnastica, un equipo completo con botas; Deportivo Universo, once pares de botas; Deportivo Victoria, once camisetas; Deportivo Naval, Unión Club de Astillero, Hércules, Royal C.B., Deportivo Numancia y Unión Montañesa, un balón completo a cada equipo.


Es curioso ver en estas noticias, que el Unión Club fue premiado con material deportivo y que me supongo que les vendría oportuno para hacer frente a su nueva temporada.










viernes, 30 de junio de 2017

1956 enero 27



Por estas fechas, se publicaron estas noticias de Astillero














1956 enero 26


En esta fecha, se publicaba noticia sobre el Taller Escuela Nuestra Señora de los Remedios de Guarnizo.

Por esta Escuela se matricularon muchísimas personas que terminaron su aprendizaje y pudieron colocarse posteriormente en muchas Empresas. 

Gracias a su formación, muchos llegaron a ocupar puestos importantes en sus Empresas.















1956 enero 26


En esta fecha se publicaba este comentario sobre Astillero, tiene gracia.















1956 enero 22



Por estas fechas, se publicaban estas noticias de Guarnizo.














1956 enero 11


Por estas fechas, se publicaban estas noticias de Astillero.

Si recuerdo las "rifas" de juguetes en los cines, de algunos años.















1956 enero 7


Por estas fechas el Juvenil de Astillero, jugaba el Campeonato regional Juvenil.

Viendo la alineación, podemos comprobar que grandes jugadores formaba el equipo, casi todos pertenecieron posteriormente al Unión Club.
















1956 enero 7



Por estas fechas, se publicaban estas noticias de Astillero.















viernes, 23 de junio de 2017

FRANCISCO GENTO homenaje el 13 de julio de 1958




Cantero, Solorzano, Torre, Juanin, Muela, Antonio Gento
José Ramón, Acebo, Julio Gento, Paco Gento, Tavi






Hermanos Gento



El domingo 12 de julio de 1958, se organizó un espectáculo futbolístico en homenaje a Francisco Gento y que resultó todo un éxito.

El encuentro lo jugaron una selección de jugadores de categoría nacional y la Cultural de Guarnizo, terminando con un resultado de cinco a dos favorable a la selección de "ases".

Asistieron representaciones de la mayoría de los Clubs de la Montaña y un gran número de aficionados de la capital y de la provincia, por lo que el campo registró una de las mejores entradas hasta ahora conocidas. Dicha expectación estaba justificada ante la doble posibilidad de que se le ofrecía al público de ver jugar a varias de las primerísimas figuras del fútbol español y la de rendir el justo homenaje al famoso jugador internacional.

El partido, resultó del agrado de los espectadores, ya que en el mismo, especialmente en la primera parte, se vieron jugadas muy brillantes y de gran calidad, distinguiéndose en estas Paco Gento, por su actuación individual y por las bonitas combinaciones que realizó con el argentino, Diéguez, interior del Sevilla.

El primer tiempo acabó con 5-1. En la segunda parte, la Cultural, reforzada en la puerta por el guardameta de la selección juvenil, Cantero, que acreditó su gran clase en no pocas ocasiones y en el centro de la defensa por Marquitos III, se mantuvo más firme y empujó con mayor entusiasmo y acierto que en la primera, como lo prueba que en los últimos minutos, lograrían el segundo gol.

Por la selección jugaron; Fermín, (Jaular), Marquitos II, Gómez, Gento I, Mendi, Laureano, Maristany, Gento II, Gento III, Marquitos I, Diéguez, Vicedo, Gento I.


Tanto en la selección como en la Cultural, se intercambiaron jugadores, como los hermanos Gento, que jugaron juntos en ambos equipos.











viernes, 16 de junio de 2017

LA INFANTA ISABEL en ASTILLERO 1908




El embarcadero de El Astillero en la época en que la infanta Isabel desembarcó unos momentos en el muelle para ser cumplimentada por las autoridades y continuar su excursión por la ría (Colección R.G.C.)




En la fecha 25 de julio de 1908, Santander recibió la visita de doña Isabel, hermana de don Alfonso XII y para recibirla llegó desde Santillana el infante con Carlos.

La carretera de Cuatro Caminos, a las siete de la tarde presentaba un animadísimo aspecto. Autoridades y personalidades tuvieron que estar allí hasta cerca de las nueve de la noche, hora en que apareció el automóvil de la Infanta.

Alteza, coche y comitiva se dirigieron al Boulevard y desde una tribuna colocada frente a los números 18 y 19 del Muelle presenciaron el espectáculo del programa que les habían preparado para recibirles, como unos  ejercicios y desfile de bomberos.

A las doce, nuevamente la Infanta y su séquito marcharon hacia la calle de Atarazanas y deteniendo el cortejo frente a la Pescadería penetraron en ella su Alteza para visitarla. La entrada entre las pescadoras fue triunfal. Los vivas se juntaban a las frases más gráficas de saludo y afecto. Terminada esta se dirigieron nuevamente al coche sonriente y saludando conmovida ante aquella manifestación del sentir popular.

Desde la Pescadería siguieron los coches al nuevo mercado de la Plaza de la Esperanza, ya en la entrada fue saludada por tres vendedoras que le hicieron entrega de un bonito bouquet de flores. El paseo ante los puestos fue otra marcha apoteósica como la de la Pescadería, ofreciéndola laguna fruta que la Infanta probaba gustosa.

La última visita señalada para la mañana, era la del Palacio Municipal con recepción del elemento oficial y de las señoras santanderinas.

Terminada la recepción conversaron afablemente con su Alteza,  la condesa viuda de Mansilla, y las señoras viudas de don Armando Revilla, de Bengoa, de Cortines y de Regules y las señoras de don Isidoro Campo y de don Mario Martinez Peñalver. Una vez terminado el acto regresó nuevamente al Sardinero.

A las cuatro acudió la Infanta a la corrida de toros y una vez terminada la fiesta, se  paseó por el Muelle,  regresando nuevamente a su alojamiento.

El día 27, salió en su automóvil para Santillana. En la escalinata del palacio del Marqués de Benamejís, donde veraneaba el Infante don Carlos, esperaba este a la Infanta, acompañado de la princesa Luisa y de los Infantes, que la hicieron un cariñoso recibimiento. Por la tarde se desplazo a Cabezón de la Sal.

Regreso por la tarde de nuevo a Santander, para alojarse en el Hotel Castilla.

Por la noche, en el Teatro Principal acudió a la función de la gala con actuación de la compañía Cobeña-Morano. La olvidada comedia de Zorrilla, Lealtad de una mujer o aventuras de una noche, tuvo una feliz interpretación.

Al día siguiente, 28 de julio, a la diez de la mañana salió la infanta en dirección a la villa de Santoña, donde recibió un caluroso recibimiento. Con objeto de llegar a Santander con tiempo para presenciar la corrida, doña Isabel embarcó en el vapor Zarceta, transportándola a Treto, donde la esperaba el automóvil. Llegada su Alteza a la plaza de toros a las cuatro y media, fue cariñosamente ovacionada y una vez acabada la corrida regresó al Sardinero por las calles de Santander y en coche de caballos.

El día 29,  a las diez de la mañana salió en su automóvil acompañada del Alcalde y varios diputados, para visitar la Fábrica de Betunes, la Fábrica de Jabones y la de Tabacos.

Después de estas visitas acudieron a la Casa de Caridad y después visitaron el Hospital de San Rafael y en la Casa Cuna, recorrieron las salas de enfermos.

A las cuatro de la tarde partió en gira marítima organizada por la Junta de Obras del Puerto en honor de la Infanta. La Junta había fletado tres embarcaciones, la lanchita Santa María, el vapor Auxiliar nº 5 de la Compañía Trasatlántica y el remolcador Cuco.

En la primera embarca doña Isabel y demás vaporcitos, con los invitados se dirigieron a la boca del puerto, pero la Santa María al llegar a San Martín, puso proa a tierra y desembarcando Su Alteza visitó rápidamente las obras del nuevo dique, otra vez a bordo desde San Martín, llegaron muy cerca de la isla de la Corona en la Magdalena, viran y nuevamente navegan hacia Astillero.

En el desembarcadero de La Planchada se había levantado un arco, con un cartel que decía: "El Astillero saluda a Su Alteza Real". La lanchita Santa María se acercó al muelle siendo recibida doña Isabel por las autoridades del pueblo, con quienes permaneció breves momentos. Desde La Planchada prosiguieron los excursionistas a todo lo largo de la ría de El Astillero, llegando hasta los cargaderos de Complemento y desde allí retrocedieron hasta el Lazareto, desembarcaron en el muelle y sin detenerse se dirigieron a una bonita escampada situada a algunos pasos de la fonda del establecimiento sanitario, donde se hallaban servidas las mesas.

Cuando volvieron a Santander de noche, ya en Hotel Castilla, departió con varios invitados y luego asistió a la función del Teatro antes de retirarse a disfrutar del bien merecido descanso.

El 30 de julio, desde la Alameda doña Isabel acudió a presenciar un partido de Lawn tennis en la Magdalena donde fue recibida por la Junta Directiva y las tres señoritas Esperanza Corral, Marina Pedraja y Pepita López Dóriga que la ofrecieron tres bonitos ramos de flores. A las diez y media asistió en el Salón Prada, a la sesión de la noche.

El día 31, antes de llegar a Torrelavega, visitó la fábrica de Solvay en Barreda que sería pronto inaugurada.

A las doce llegó a Torrelavega y mientras las campanas volteaban y atronaban los cohetes, el público la vitoreaba.

Por las calles de Torrelavega hasta llegar a la Iglesia nueva, para posteriormente dirigirse al Palacio Consistorial. Terminando en el Asilo y Hospital, para conversar cariñosamente con las monjas y enfermos.

De Torrelavega a Comillas, para visitar el Palacio de los Marqueses de Comillas y lo mismo con el Seminario Pontificial.

En casa de la duquesa de Almodóvar, el marqués de Hoyos obsequió a la comitiva con un té y seguidamente la Infanta se trasladaría a Santillana del Mar para visitar a sus sobrinos, don Carlos y doña Luisa.

El 1 de agosto, la Infanta acompañada de su dama particular la marquesa de Nájera., asistió a la misa en la capilla de San Roque, luego se acerco a la playa para admirar desde una silla-cesta la incomparable playa.

Por la tarde descendió del coche en la plaza de Becedo, frente al Ayuntamiento, dirigiéndose a pie por la calle de San Francisco, haciendo compras en la platería del señor Losada y luego en la del señor Castillo. Al pasar frente a la tienda de El Toisón, llamó a una modistilla de la costura de doña Carolina Casado, que con otras compañeras la aplaudían desde un balcón y cambió con ellas breves y cariñosas palabras.

Costándola gran trabajo abrirse paso entre la compacta multitud, entró en la calle de la Blanca, recorriéndola con gran calma, se dirigió luego a el establecimiento El Paraíso de los niños para examinar algunos juguetes y al regresar a la Plaza Vieja se detuvo ante un escaparate y penetro seguidamente en el comercio, La Ciudad de Santander.

Tras una breve visita a la iglesia de San Francisco, se traslado en su coche al convento de las Trinitarias en la Alameda Segunda y a continuación en la calle de Moctezuma al convento de las Religiosas Pastoras, antes de regresar a El Sardinero.

El 2 de agosto, a las ocho y media de la mañana, una vez de visitado el Alfonso XIII, Doña Isabel emprendió su viaje hacia Ávila, con la comitiva en diversos coches desde El Sardinero.

Entre aplausos y vidas llegó el cortejo a Cuatro Caminos, donde habíase improvisado una tribuna adornada con percalinas de los colores nacionales y ocupándola estaban las cigarreras en masa con su letrerito de despedida. Enfrente de esta tribuna, sobre el andén de la calle de San Fernando, se agrupaban las operarias de la fábrica de Cigares Francaises, que mostraron otro letrero de despedida: "Las betuneras la desean feliz viaje".

Doña Isabel descendió del coche frente a la capilla de la señora viuda de Alday y desde allí se organizó la comitiva a pie, precedida la Infanta de los maceros del Ayuntamiento y seguida de la Corporación pasó bajo un arco formado por escalas telescópicas de los dos cuerpos de bomberos, varios de los cuales se hallaban subidos en los tramos con tremolar de banderas. En la coronación del arco se leía: "A Su Alteza Real", buen viaje y hasta el año que viene.

Tocaron las música, la infanta Isabel montó en su automóvil y tras ella salieron el infante don Carlos y ayudante el marqués de Hoyos en dirección de Ávila.










sábado, 10 de junio de 2017

CULTURAL DE GUARNIZO - Unión Club 9 de mayo de 1965





Nardiz - xx - Leguina - Cuevas - xx - José Maria - Zurita - xx - xx . xx - Vellido - Guillermo Cortés - Varillas - Alarico - Rebollar - Emilio Preciado - Goyo Zamoruca - Mendi - Miguelo
xx - Corada - Sardina - Casanueva - Carus - Arenal - Campín - Lolo Pasiego - Armando - xx - Lolis - Gelin - Valverde.









El domingo 9 de mayo de 1965, en los campos de la Cultural de Guarnizo, se rindió  homenaje al jugador de la Cultural, Manuel Fernández "Lolo", más bien conocido como el "Pasiego",  enfrentándose sus dos equipos a los que perteneció, el Unión Club y la Cultural de Guarnizo.

Homenaje merecido a este jugador, muy querido por ambas aficiones y que defendió en distintas ocasiones las camisetas de estos dos equipos. Unión Club y Cultural de Guarnizo.

En el partido  pudieron presentar ambos equipos sus jugadores titulares y probar los nuevos fichajes para la temporada 1965-1966.

Terminó con el resultado de 8-1, a favor de los astillerenses, en la primera parte, se fueron a los vestuarios, con el resultado de dos a uno. En la segunda parte, ante la superioridad del Unión Club, éstos volvieron a marcar seis goles más.

Al finalizar el partido se hizo entrega al homenajeado de varios obsequios y también a todos los jugadores que habían participado en el encuentro.

Pasiego, era un gran jugador, con mucho pundonor y deportividad.

Jugó en la Cultural de Guarnizo, las temporadas: 1955-56; 1956-57; 1957-58; 1959-60; 1960-61; 1961-62; 1962-63; 1963-64 y 1964-65. Esta última fue la de su retirada al fútbol.

En el Unión Club, jugó solo una temporada, la de 1958-59. Formando la delantera con: Argos, Machi, Pasiego, Campín y Cerro.








domingo, 4 de junio de 2017

UNION CLUB - Juventud del R. Santander - 3 octubre 1948








El domingo 3 de octubre de 1948, se enfrentaron en Astillero, los equipos del Unión Club y el Juventud Real Santander.

Este encuentro correspondía al Campeonato de Primera Categoría regional.

A las órdenes del árbitro señor Noriega J., los equipos se alinearon:

Unión Club: Cadelo; Diego, Hierro; Benavente, Macario, Allende; Cossio, Lanza, Soberón, Lavín y Cubano.

Juventud Real Santander: Yurrita; Dori, Acebo; Alvarez, Linares, Santamaria; Gamaza, Villanueva, Moreno, Cholo y Mora.

Desde un principio el equipo local, domino el juego. A los quince minutos, Soberón de un fuerte tiro inauguró el marcador para los astillerenses.

Poco después a los 22 minutos, el mismo Soberón, volvió a marcar el segundo tanto. Con este gol el Unión Club, se dejo dominar y los santanderinos lograron su primer tanto a los veintiocho minutos.

No tardaron mucho para volver a marcar el empate, por mediación de Moreno, en una bonita jugada.

En la segunda parte, el partido se pone más igualado y son las delanteras quienes buscaron los goles. En un bonito avance de Mora, centra a Gamazo, quien muy oportuno, marca el tanto que daría la victoria.

Destacaron por los astillerenses: Hierro, Lanza, Lavín, Macario y especialmente Soberón. Por los santanderinos todos realizaron un buen partido.

El arbitraje del señor Noriega, fue correcto.

En este Campeonato, jugaban los equipos de la Naval de Reinosa, Numancia, Hogar Provincial, Cultural de Guarnizo, J. Real Santander, Santoña, Rayo Cantabria, Vimenor, Unión Club y San Lorenzo.

Quisiera recordar que en el Juventud Real Santander, jugaba un gran compañero y amigo, Dori.